20 abril 2014

Wolfenstein




Luego cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero. Presionó las juntas de unos ladrillos y se abrió una puerta. Enfrente tenía a otro guardia de las SS, al que liquidó en el acto. Recogió un tesoro del suelo y su marcador se incrementó mil puntos.

Mientras tanto, ella le contaba su día. El trabajo, regular. Había hablado con su amiga Sonia para ir de compras y con un antiguo novio. Se iba a cenar con él esa noche. Colocó dos gotas de perfume en el escote y agitó las llaves.

Él asintió con la cabeza mientras liquidaba dos alemanes. Una misión más y conseguiría un nuevo record.

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