
Ahora sólo se alimenta de ricachones, la muy víbora, los mismos a los que arrojábamos tomates y huevos podridos cada primero de Mayo.
Un día decidió cambiar sus viejos vaqueros raídos por unos Dolce&Gabanna, el estudio en Lavapiés por un adosado en Las Rozas, y a mí por un orondo director de banco.
A pesar de su venenoso mordisco, le sigo prestando mi cuerpo los jueves por la noche, después de la sesión de yoga, para completar su dieta escasa en algunos placeres mundanos.
Ya no hay traición posible, los pactos entre serpientes son sagrados.
Puedo decir y digo, que yo misma, que en su día arrojé tomates y huevos podridos un primero de mayo corriendo en vaqueros y zapatillas delante de los grises, prefiero hoy un adosado en L'Eliana que un cuarto piso sin ascensor, entre otras cosas, pero sin duda te preferiría a ti antes que a un orondo director de banco, las cosas como son.
ResponderEliminarBesos
Como siempre,un placer leerte
Los ofidios tienen un sentido del honor y del deber para con los suyos, que bien lo quisieramos los humanos.
ResponderEliminarHe dicho.
nunca me he fiado de las serpientes... un saludo!!!!
ResponderEliminarPues si no hay daño, entonces no hay nada que hacer...
ResponderEliminarBesicos
Bueno, no se puede tener todo ni ser perfecto en todo... jajaja muy bueno, demasiadas personas existen así ¿no?
ResponderEliminarMuchos besos Juanjo
Venga... venga... que no se te queje el prota
ResponderEliminar¿y la satisfacción del los cuernos del calvo el jueves por la noche?
Dicen que palos a gusto no duelen!
ResponderEliminarY las cosas pactadas, pueden ser palos, pero duelen menos.
Ella prefirió cambiar de escalafón y él se conformó con sexo lo jueves (con ella)
Y bueno, si hay consenso, todo está bien.
No sé yo si me conformaría con que me dieran sexo los jueves...
Pa eso hay que estar muy pillado o mal de la cabeza...no sé...
Y tampoco creo que cambiara mi vida por un ricachón si tengo que buscar sexo en ese amor que se queda atrás...
Hay que ser muy frívolo, no?
O muy frío de mente...
Un besitooooooo
P
¿Acaso ha pasado el tiempo y la sindicalista ha dado el salto a la política?.
ResponderEliminarNada como las serpientes o víboras para cambiar de traje y está no se conforma con Zara.
Un beso
Snif,quién fuera cobra, jajaja,excelente Juanjo!
ResponderEliminarSaludos!
Y lo peor (o lo mejor, no sé) es que es una víbora, sí, pero a él le gusta...
ResponderEliminarBesos
un texto efectivo y con mucho mensaje.
ResponderEliminarbicos,
Sagrados y venenosos¡¡
ResponderEliminarBesucos
Gó
...de inocencias perdidas a palos... nadie engaña a nadie, está pactado. Muy bueno, las lineas y palabras justas, es envidiable tu capacidad de síntesis.
ResponderEliminarY es que la vida cambia a los que conocemos tanto como a nosotros mismos. ¿Por qué no nos miramos más al espejo?. Quizás ella pensara lo mismo. En cualquier caso, como siempre, me ha encantado tu relato.
ResponderEliminarSe convirtió en un reptil, como ella. Lo que no sabía yo es que entre reptiles había ese tipo de pactos, al final acaba de reventar algo por algún sitio, o se come el uno al otro.
ResponderEliminarAbrazos
Le prestas tu cuerpo, ¡que no es poco!
ResponderEliminar(ni mucho menoh)
ResponderEliminarVaya con la serpiente, que cata tó lo bueno.
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