21 septiembre 2011

El calor que necesito


“Tú y yo podremos caminar juntos bajo ese manto estrellado”, me susurraba desde su descapotable rojo, aparcado en la penumbra del paseo marítimo.

“Cuando vivamos solos, lejos de esta mierda,  seremos libres”, sentenciaba con enojo. Señalaba entonces el techo que cubría la cama de sus padres, donde yacíamos exhaustos, como si fuera algo más que una divisoria de hormigón y escayola, que nos separaba de su cielo liberador.

No ha perdido del todo ese discurso exaltado y cursi, a pesar de los años y las circunstancias. Pero el cielo de París en Enero no abriga tanto como los malditos cartones, esos que llama “braseros de libertad”, cuando tiene una jarra de vino rancio que llevarse a la tripa y se cree algo más digno que un clochard de los de Cortázar.

“Pasa el tintorro y arrima la cebolleta”, le digo entonces, tiritando. Y deja la literatura, me callo, con ese silencio cómplice de mis desventuras por las cloacas del Sena. Entonces se frota con desgana sobre mi culo frío, como pagando así las cuentas de lo que me debe, hasta que consigue excitarse y moverse como lo ha hecho siempre, tan lejos de la libertad y la poesía.

-.-

20 comentarios:

  1. Anónimo7:47 p. m.

    Llega un momento que para comer, no hay versos que valgan. Uno tiene que hincarle el diente a lo tangible. A la puta realidad.

    Raúl
    El alma difusa.

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  2. La realidad que nos aleja de ese manto estrellado, nos pone los pies en el suelo, tan lejos de la libertad y la poesía

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  3. Anónimo10:58 p. m.

    Decía Jean Cocteau que "la poesía es necesaría,lo que no sabría decir es para qué". Lib.

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  4. Cuando fui a París, me llamó muchísimo la atención la cantidad de gente que vive en la calle, a orillas del Sena, muchos de ellos inmigrantes, en tiendas de campaña, con su ropa tendida en cordeles, y tú haciendo tu paseito en barco por el Sena... Me chocó el contraste de ver eso frente a tanta belleza, riqueza/pobreza, desigualdad... Es como si estuvieses en una nube y de pronto pusieses de golpe los pies en el suelo...

    Besos.

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  5. Se acercan tiempos de vivir entre cartones.

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  6. Ideales que sucumben
    a la realidad,
    hay que mantener el raciocinio
    entre la fantasía.

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  7. Supongo que si te toca vivir esos momentos, esa precaria vida, tener alguien cerca que te quiera, te abrace y te dé calor, aun desde su frío cuerpo, tiene que ser, cuando menos, algo reconfortante.

    Un post muy actual, mi querido Juanjo. Tú sí que sabes!

    Te beso,

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  8. Vaya, Juanjo; se me ha hecho un nudo en el estómago y se me ha encogido el corazón. Es brutal este relato. ¿Es por el otoño?

    Besitos,

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  9. Los clochards son unas figuras muy literarias, pero estoy seguro de que en realidad están muy lejos de todo eso...

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  10. vaya... la poesía ha dejado de ser tal...

    Besicos

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  11. En medio de la miseria y la desesperación más absoluta un sólo sorbo de poesía sabe a gloria.
    ;-)

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  12. ¡que amargura!
    ¡cuantas cosas se pierden en el camino!

    al menos están juntos, se tienen el uno al otro.

    biquiños,

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  13. Adiós romanticismo, poesía y libertad...
    Ya en París solo queda la realidad de tantos..., demasiados.

    Besitos.

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  14. Así es, Raúl.

    Sí, Elena, pero a unos más que a otros. Besos.

    Por lo menos, para los poetas, diría yo, Lib. Besos.

    Las grandes ciudades son, en realidad, muchas ciudades, con muchas caras, donde se puede encontrar de todo, hasta lo que no buscas. Besos.

    Pues eso parece, Tesa. Y hasta de pelearse por el mismo cartón. Besos.

    Seguro que tú sabes hacerlo, MTeresa. Besos.

    El sacrificio de ella, Flower, es todo un ejemplo de amor del bueno.

    No sabría decirte, Alice. A mí cada vez me deprime menos el otoño. Hasta le estoy encontrando el gusto. Besos.

    Seguro que no son una corte de poetas, Miguel, pero alguno descarriado habrá seguro. Las letras son poco alimenticias. Un abrazo.

    Ahora ha empezado a ser cual, Belén, jajaja. Besos.

    Siempre, Food&Drugs,de que esté bien acompañada.

    Los perros como tú, Ron, sabéis cuán importante es tener buena compañía.

    El romanticismo, la poesía y la libertad están donde menos te lo esperas, Campoazul. Y la realidad, la encuentras aunque no la busques. Besos.

    Y mil gracias por vuestros comentarios.

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  15. Amigo Juanjo, caminando.. acompañado , bajo un esplendido manto estrellado, te pierdes en el discurso. No se si por los años o por las circunstancias, mientras ella te ofrece la libertad de ser libres y abandonando la literatura.
    Tu alma reclama resguardo, caricias y ternura, sabiendo que en la simplicidad de los seres mas sutiles encontraras la grandeza de su belleza.

    Cariñossssss.

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  16. Son malos tiempos, allá quedaron los tiempos del bienestar, ahora nos toca rozar un poco más abajo, en esta crisis que no se aleja del todo.

    Un beso.

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  17. Emilia, la libertad es cara. Siempre hay que preguntarse hasta dónde estás dispuesto a pagar.

    María, me temo que el panorama no es demasiado alentador. Así que, de momento, intentaremos sobrevivir con lo que sabemos hacer.

    Besos a las dos.

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  19. Hoy te lo digo con música....si no te importa JUANJO.


    ME HAS RECORDADO ESTA.. ya ves:-)



    Un besito.



    PD
    Aunque el estilo ya sé que no te vaya mucho...no sé, me la recordaste al leer esto.

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  20. María, me encanta. El estilo y también la letra.

    Besos.

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