08 septiembre 2011

Ojos tristes


Adrián se acaba de quedar dormido, abrazado a su osito, como hace todas las noches. Yo lo miro con unos ojos, que todavía deben ser dulces, y reprimo mis ganas de besarlo y abrazarlo. Enciendo la lamparita para que no le asuste la oscuridad. El plafón perforado arroja una pequeña constelación de estrellas sobre el cielo raso del cuarto y la sombra de algunos peluches crece, como si de vigilantes emboscados se tratara. El sonido del chupete, al principio intenso y ansioso, se ralentiza poco a poco y, de repente, torna en la respiración tranquila y dulce que confirma la calma. Ya puedo salir de la habitación.

En la cocina me espera la sopa fría y la ausencia. Un triste trozo de queso con muy poco pan, no sea que mañana me grite la báscula y, de postre, una serie ya comenzada que terminaré de ver al día siguiente por internet. Lo justo para engañarme con migajas de una vida propia que hace ya mucho tiempo desapareció. Como también lo hizo el padre de la criatura, con aquella rubia gordita que parecía avergonzarse cuando tropezaba conmigo en el súper. No sé qué le daría esa furcia.

Las noches que me miro con cariño, todavía veo una mujer hermosa en el espejo. Un cuerpo deseable y un rostro atractivo, apenas surcado por esas arrugas de expresión, que hablan tanto de mi vida y de mi tiempo. Pero están esos ojos tan tristes, a los que torno cuando salgo de la habitación de Adrián. ¿Quién va a atreverse a cargar con tanta pena?

Antes de acostarme, vuelvo a entrar despacio en el cuarto. El niño sigue abarazado al peluche y el chupete se seca junto a su mano izquierda. Los vigilantes siguen en guardia, sin alterar las posiciones, bajo el falso firmamento. Todo está en orden.

-.-


19 comentarios:

  1. Un buen relato. Un retrato acertadísimo de una situación harto frecuente.

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  2. Me ha emocionado y me ha estremecido, tanta desesperanza y tanta ternura en un mismo relato.
    El texto es buenísimo y el primer párrafo sencillamente perfecto

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  3. Anónimo6:35 p. m.

    "¿Quién va a atreverse a cargar con tanta pena?" Malditos ojos delatores. Me gusta el relato. Lib.

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  4. Te superas. El relato es magnífico, se palpa y se siente tanta tristeza, tanta soledad.

    Un abrazo

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  5. Se me ocurren muchas cosas para comentar, pero la que más me apetece dejar por escrito es que me da mucha pena que un tío que acaba de hacer un hijo, lo deje por una mujer (y si es una furcia, ya es para cortársela).

    Lo peor de todo es que estos tipos no tienen la conciencia de lo que se pierden viendo crecer a sus peques. En el fondo, son unos miserables gilipollas.

    Me quedo con esos ojos tristes, pero que disfrutan de la paz de su bebé.

    Un beso muy grande,

    PD: me ha chiflado cómo lo has contado: ¡PRECIOSO!

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  6. Jo, ¿Y ahora qué digo?

    Besicos

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  7. Real. Muy real. Y muy bien narrado. Parece que fueras mujer, Juando. Has calcado a la perfección lo que sienten muchas mujeres. Me explico: Muchas mujeres juzgan a las otras de furcias, putas, robamaridos o palabras similares. Y es un error. Como mujer me avergüenzo de que muchas piensen así. Lo he oído a algunas de mis amigas y no he podido quedarme callada, así que les he dicho: "Mira, fulanita, es mujer es como tú y como yo, que tuvo la suerte o la desgracia de enamorarse, querer o lo que sea a tu marido. El que tenía pareja y tenía que respetarla era él y no esa mujer". Pero es facil tirar balones fuera y pensar que ellos eran buenos sólo que tropezaron con esas lurpias (otra palabra más) que los embaucaron.

    Ay, siempre tirando piedras sobre nuestro propio tejado.

    Nadie manda en el corazón y cuando alguien se enamora de otra persona hay que dejarlo ir sin rencores, es la vida.

    Hay personas que son malas pero la mayoría no somos malos por naturaleza y cuando se rompe una pareja con niños de por medio (yo lo viví) siempre es muy muy duro.

    biquiños,.

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  8. Hay muchos ojos tristes que encierran mil y una historias como ésta, u otras. Es más, llevan consigo el halo que te permite saber cuando una persona está pagada de la parte no agradable de la vida.

    Pienso que has sabido decir mucho en pocas líneas y que has conseguido expresar como algo tan sencillo puede marcar a una persona de por vida. Mi experiencia no tiene nada que ver con la que cuentas pero también soy una mujer de ojos tristes.

    Decir a todas esas personas que, aunque el espejo siga reflejando ese sentimiento, nada es eterno. Y que es mejor luchar por lo que tenemos que por lo que fue.

    Besos a todos.

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  9. Muchas gracias, Raúl y Miguel.

    Yo creo, Lib, que siempre hay alguien dispuesto a cargar con esas penas. Besos.

    Gracias, Elena. Lo tenía en la despensa y lo recuperé hace unos días. Me alegro de que te guste. Besos.

    En cualquier caso, Flower, el tiempo termina poniendo las cosas en su sitio. Quizá también la tristeza fuera del espejo. Besos.

    Belén: Alégrate, mujer, por ejemplo. Besos.

    Aldabra, estoy bastante de acuerdo contigo. Besos.

    Pues eso, Deborah, lucha por cambiar la imagen del espejo. Besos.

    Y muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

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  10. Medido, triste, evocador...relato sencillamente perfecto.

    En cuanto al contendo, suscribo casi por completo el comentario de Aldabra.

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  11. Esos ojos tristes delatan que no se han permitido el tiempo suficiente como para alegrarse de lo que ella se ha quitado de encima. Esos ojos tristes sienten que el cadaver está todavía caliente y, aturdidos, se pierden en el vacío, con forma de interrogante.

    Me ha encantado.

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  12. Juanjo, ¡qué relato más bonito! Me encanta la minuciosidad con la que describes ese instante en el que ella enciende la lamparita. Es muy visual. Precioso.

    Un beso,

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  13. Excelente relato, trufado de metáforas a veces duras, a veces aterciopeladas, y en ocasiones ambas cosas, que son mis preferidas.
    Estuviste mucho rato sin publicar y te perdí un poco la pista, cosas también del verano...
    Si dios quiere, estaremos por aquí este otoño.
    Saludos
    :-)

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  14. Ay que triste, y en medio el niño abrazado al peluche..., lo acabo de leer con el corazón emocionado.

    Besitos.

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  15. Mi mirada no está triste como la de la valiente y dulce mujer de tu historia, está sorprendida y avergonzada por lo abandonadito que tengo tu blog JUANJO, por favor perdón...a veces se me va la olla y el tiempo con ella... Además es que siempre me voy de tu casa con tus palabras clavadas. Eres un artista clavando palabras ¿lo sabías?

    Tu mujer, debiera mirarse SIEMPRE con cariño en el espejo, con el mismo que mira a su pequeñajo... ¡¡ojalá él pueda devolverle su verdadero reflejo, pronto!!¡¡es una pena que casi siempre seamos nuestras peores enemigas!! ¡¡aun más que los espejos!!...incluso sin berzotas que se vayan con rubias gorditas ¡¡encima de todo... cegatos, xD!!:-)

    Un beso grande JUANJO...

    Voy a leerte los pisos de abajo...aunque sea a la carrera y...
    ¡¡mil gracias a ti!! en mi espejo te reflejas como un cielo:-)



    PD
    Esos preciosos ojos ¿tristes? de la foto, son de una niña ... preciosa, pero una niña...¿tú crees que además es madre? ...espero que no.

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  16. Los niños y su relevo, menuda responsabilidad; la suya de hacerse hombres y la nuestra, de ayudarles a conseguirlo.
    A veces son el único motivo para seguir viviendo.

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  17. Me ha gustado mucho tu relato, está escrito con mucha sensibilidad.

    Es una historia que se repite cada día. Pero como dicen en mi tierra, siempre hay un roto "pa'un descosío". Llegará quien no cargue con tanta tristeza, sino que la cambie por ilusión renovada y alegría, risas, y ganas de VIVIR.

    Besos.

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  18. Gracias, Fiebre, eres un sol. Y ya sabes que yo también coincido con Aldabra en lo que dice.

    Bienvenida, Almada. El duelo es inevitable, supongo, pero depende mucho de nosotros cuánto lo hacemos durar.

    Gracias, Alice. Ese tipo de lámparas me producen cierta sensación de bienestar. No sé por qué. Así que pensé que a vosotros también.

    Me alegra verte por aquí, Food&Drugs, y lamento no estar más a menudo, pero hay que atender las urgencias, a veces, y a mí muchas urgencias se me convierten en enfermedades crónicas.

    Vivimos en estos tiempos, Campoazul, y lo más dramático es que tenemos todo para ser felices...

    Bueno, María, yo nunca me he sentido abandonado por ti, jajaja. Los ojos tristes los tomé de Internet. Ni idea sin son de una madre o de una muchacha.

    Tú bien lo sabes, Tesa.

    Seguro que llega, Sonia. Mi chica no merece ser infeliz.

    Muchas gracias por vuestros comentarios.

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  19. ...la tristeza de sus ojos se irá disolviendo poco a poco, tiene por quién esforzarse para ser feliz.La decepción tarda algo más.
    La vida te cambia de un día para otro,te rompe los esquemas.Un día para desmoronarlo todo,y ¿cuantas lunas para aprender a vivir de nuevo?!...
    Tres frases de nada...,un revuelo de emociones..., sensibilidad...
    !Me ha encantao!

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