18 agosto 2014

Cenicienta 2.0



La ilustración es de Marrast. El relato lo escribí para los Viernes creativos de Escribe fino.


Cuando llegué a mi cita con el hada madrina, se habían agotado todas las calabazas. Hacía ya unos años que todas las cenicientas se apuntaban al baile a última hora y aparecían en procesión, con sus carrozas naranja y sus zapatos transparentes, para ver si pillaban, si no al príncipe, a cualquier otro noble soltero con posibles.

No os negaré que mi plan no era muy distinto al del resto de chicas maltratadas por sus malvadas madrastras, pero yo soy lenta limpiando y, además, muy despistada. Así que llegué tarde al reparto y ya no quedaba un maldito traje.

No te va a hacer falta, con el cuerpo serrano que Dios te ha dado, me quería convencer la hechicera, con su particular gracejo. Toma esta pastilla y podrás bucear hasta la una de la noche por los palacios de la Atlántida. No te quejes, te doy una hora más que al resto.


Así que aquí me tenéis, buceando y buceando por las magníficas ruinas, que ya me sé de memoria. Entro y salgo por puertas y ventanas, registro todos los rincones, pero no encuentro un maldito neptuno que, por lo menos, termine de alegrarme la noche.

-.-

6 comentarios:

  1. ¿Fue antes el texto o la imagen? Siento envidia por tu capacidad para crear.
    Sobra decir que me ha encantado.

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    1. Muchas gracias. No es para tanto. La imagen fue antes. El relato surge de una iniciativa de Fernando Vicente, que todos los viernes nos propone una imagen o un vídeo para que escribamos. A veces llega la inspiración y otras no, pero las imágenes son siempre de lo más sugerente. Los enlaces al blog de Fernando Vicente están debajo de la ilustración.

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  2. Jeh. Demasiados cuentos nos contaron y perdimos la percepción de lo que nos conviene...

    (me encantó)

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  3. Si que le has sacado punta a la fotografía, no hay duda. Le has dado la vuelta como a un calcetín, Me ha divertido mucho lo que has escrito.

    Besos

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    1. Gracias, Elena. Fui de cuento en cuento. Empecé con la Sirenita buscando a su padre y de repente, sin saber muy bien cómo, se me apareció una Cenicienta poco puntual. No había bebido nada.

      Besos.

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