15 septiembre 2007

Flores sobre una tumba


El mármol de la lápida estaba frío, su mejilla derecha, la que se había apoyado sobre él, tenía un color amoratado. Se había quedado dormido. No sabía durante cuanto tiempo: horas, minutos, quizá tan sólo unos pocos segundos. No podía ser mucho, porque todavía era de noche, pero era lo justo para que todo el esfuerzo de un año de trabajo se fuera al carajo. Frente a él, a tan solo unos pocos centímetros de donde había dejado reposar su cabeza, se encontraba un gran ramo de rosas rojas, cuya intensa fragancia le recordaba aún más su fracaso. La larga espera nocturna le había vencido finalmente.

Un año entero de investigación se iba al traste por menos de quince minutos, comprobaba ahora Sergio Bertomeu, tras consultar su reloj. Un año de largas sesiones de hemeroteca, de indagaciones, entrevistas, noches de inquieta vela detrás de hipótesis que terminaban siendo desechadas. Un año desde que leyera, por pura casualidad, en las páginas interiores de un diario local, una corta reseña sobre un hecho desconcertante y misterioso: en Alcaraz, sobre la tumba de Pernales, el último gran bandolero, se descubría todos los años, coincidiendo con el aniversario de su muerte, un ramo de flores.

Nadie sabía el origen de esta tradición: algunos atribuían la autoría de lo hechos a miembros de su propia familia, otros afirmaban que eran descendientes de personas favorecidas por el delincuente, y había quien aseguraba que los autores eran los sucesivos alcaldes de la población, deseosos de alimentar la leyenda.


Lo cierto era que, fuese quien fuese, había conseguido excitar la curiosidad de Sergio, algo no demasiado difícil, tratándose de un periodista especializado en sucesos. Sin embargo este caso tenía algo diferente del resto, ese detalle que, intuía el profesional, podía convertir un simple suceso en una noticia de alcance nacional, quizá en una portada en algún importante rotativo.Tal vez se había dejado llevar por la vanidad de creerse a las puertas de una gloria largamente buscada; o era realmente la complejidad del misterio la que había seguido alimentando su curiosidad inicial, que se habría disuelto normalmente ante la insistente ausencia de resultados, pero el caso, como una inmensa araña, lo había ido enganchando poco a poco, pero irremediablemente. Cada vez que encontraba una posible pista, volcaba todo su esfuerzo en averiguar adonde llevaba. Algo aparecía siempre, sin embargo, que le obligaba a rechazar cada alternativa. Y justo después de abandonar la última, aparecía la siguiente, como por arte de magia, sin concederle tregua, sin darle un respiro, el descanso que quizá le hubiera concedido la cordura necesaria para abandonar la investigación.

Así había llegado a la última semana, la decisiva antes de que se cumpliera un año más de la muerte del temido bandolero: agotado, escuálido, desastrado; pero con una intensidad en la mirada, similar a la de un loco visionario. Su elevada estatura, la delgadez de sus músculos, su aspecto triste y desaliñado no había pasado desapercibido en Alcaraz; pero nadie conocía los verdaderos motivos de su estancia en la localidad. O, por lo menos, eso creía él.


11 comentarios:

  1. La búsqueda, el seguir pistas...
    Aunque puede convertirse en una obsesión, a mi Alma le encanta.
    Está por ofrecer su ayuda a Sergio, aunque solo faltaba eso para que murmuraran más en Alcaraz.
    Espero impaciente segunda parte.

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  2. No, no, no me dejes así
    Esto es como un coito interruptus
    Y ahora qué?
    Ains, no me hagas eso
    Me dejas enganchada y yo con querer saber más.
    Quien ponia esas flores?
    Por qué se sintió fracasado?
    Esto me lo terminas
    bueno, pero ye apañas para que los capitulos sean de seguido
    A mi tu no me dejas así.
    Pero que malisimo que eres.
    Intrigoso que eres un intrigoso.

    PD:Te di paso

    Muacks intrigantes

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  3. Anónimo2:26 p. m.

    Como siempre toca esperar.... cachis!
    Besos paisano.
    pd. si sigues haciéndome esos cumplidos me lo voy a acabar creyendo y, lo peor, me voy a volver adicta a ellos! ay ay ay! :)
    Raquel.

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  4. Uhmm...rosas rojas, eh?..
    Aventuro que hay una mujer de por medio...


    Besos, majo!

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  5. ¡¡¡Quiero suponer que las flores de la tumba no tienen piernas!!!

    :)

    Un besazo JuanJo

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  6. Este es mi Juanjo... emoción y suspense... seguiremos leyendo.
    Un beso, meu rei.

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  7. Ay, Juanjo. Qué bonito te ha quedado el blog con el nuevo estilismo. Me ha hechizado la foto, qué sitio tan precioso!!. Es tu ciudad? Me encantaaaaaaaaa

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  8. interesante relato... me ha mantenido cautivada, ojalá tenga un desenlace favorecente...
    Un beso guapo

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  9. Juanjo cuando he entrado pensaba que me había aquivocado del blog! Enhorabuena soy de las que piensa que hay que ir renovando de vez en cuando "nuestro look virtual"!
    Estoy de acuerdo con Camille aquí huele a fémina.
    Mil besos

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  10. Gracias Camille y Carmen. Me alegra que os haya gustado el nuevo aspecto.
    La ciudad que se ve -más bien pueblo- es Peñíscola: una vista del pueblo desde el castillo.

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  11. Anónimo11:05 a. m.

    Rindiendo honores a la mejor tradición de la novela negra.

    Y en cuanto a las excelencias de Peñíscola, destacar esta espectacular vista érea que has encontrado y su arroz con bogavante.
    Saludos paisano.

    Raúl.

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