25 octubre 2007

Decepcionante entrevista


No sé si se me notó el gesto de sorpresa, a pesar de que hice todo lo posible por disimularlo, pero ella pareció no darse cuenta. Prosiguió su narración sin más interrupciones de las que yo le producía para preguntar algunos detalles:

- Lo conocía hace unos meses en un pub y nos caímos bien. Daba la casualidad que él era de fuera, como yo, y estaba realizando un trabajo de investigación, me dijo, algo sobre la muerte del bandolero Pernales, que está enterrado en el cementerio de la ciudad....

- Eso lo sé -interrumpí- no olvides que soy de aquí.

- Claro, lo había olvidado. Pues bien, Sergio era periodista e investigaba la aparición de las flores en la tumba de Pernales en el aniversario de su muerte. Creía que había algo misterioso en ese hecho, una especie de enigma oculto detrás de un simple homenaje de algún familiar o simpatizante. ¿Qué exagerado no?

- Bueno, yo nunca he tenido ninguna curiosidad por el tema -dije- aunque no era del todo cierto.

- Pues él sí, y a medida que profundizaba en el tema y no encontraba respuestas convincentes, se fue obsesionando más y más.

- ¿Y?

- Y yo iba sintiendo cada vez más atracción por él; su aspecto agotado, desvalido, derrotado me encogía el corazón. Quería ayudarlo, pero no sabía muy bien cómo. Su conversación era escasa, y no tardaba mucho tiempo en llegar al tema que lo consumía por dentro. A pesar de todo, tenía una especie de extraña luz en la mirada, un brillo que parecía salir desde dentro de su interior, que expresaba una invencible determinación en la consecución de sus objetivos. Si un día lo veías fracasado, a punto de abandonarlo todo, al día siguiente volvía con ánimos renovados, con una sonrisa especial, resplandeciente. Esos días estaba irresistible.

- Imagino que no habrá venido a contarme lo guapo que era -interrumpí cansado de tantos rodeos-.

- Sin embargo lo era -dijo ella con retintín, disimulando su irritación por mi respuesta-.

- Ya me figuro. Pero ve al grano, si no te importa, -dije más amablemente-. Todos tenemos cosas que hacer.

- Vale, vale. Te ahorraré algunos detalles. Para intentar llamar su atención disimulé interés por lo que estaba haciendo. Decidía ayudarle en la búsqueda; era la única manera de entrar en su vida.

- ¿Y tuviste éxito?

- La verdad es que no. No conseguimos averiguar la verdad. Al final, desesperados por nuestros fracasos, no se nos ocurrió otra cosa que ir al cementerio la noche en la que se suponía ocurría el hecho misterioso.

- Muy romántico. ¿Y qué pasó?

- Pues aunque no lo creas, sí, fue así, muy romántico. Esa noche estaba diferente. Yo creo que se había convencido de que iba a resolver el enigma; se le veía radiante, lleno de optimismo. Aunque parezca mentira, el tema que le obsesionaba, parecía ya superado. Estuvimos mucho rato esperando, a la luz de la luna llena, y hablamos de todo. Me contó muchas cosas suyas, de su vida, y yo de la mía. Me confesó su atracción por mí, después su deseo. ¡Dijo cosas tan bonitas esa noche! Palabras que hacía mucho tiempo que nadie me decía. De repente, movido por un impulso, se levantó y me pidió que le esperara. Me iba a dar una sorpresa.

- Iría a la farmacia, supongo -dije, soportando su mirada de ira-

- No, fue a buscar flores. Pero tuvo un accidente. Vino tambaleándose, ensangrentado y polvoriento. Yo quise recompensar a mi héroe como se merecía, pero cuando iba a besarle... ¡se desmayó! Entonces fui yo quien fue a la farmacia.

- Ja,ja,ja. Eso sí que tiene gracia. ¿No sería algo serio?

- Pues la verdad es que no lo sé. Cuando llegué con el médico, él ya no estaba. Por eso estoy yo aquí. No sé nada de él desde entonces y estoy preocupada.

- Y yo, sigo sin saber en qué te puedo ayudar.

- ¡Vaya! Veo que no eres el hombre que estoy buscando -dijo ella despectiva-

Se levantó, me tendió la mano, giró sobre sus tacones, y salió lentamente del despacho, dejando que mi mirada se recreara en el balanceo de sus caderas, mientras mi cabeza se dolía de los excesos nocturnos, y mi orgullo del golpe encajado.

10 comentarios:

  1. Hostias, que te has decidido a no dejarme saber el fin todavía... anda, dale caña por fin, antes que termine por quedarme sin greñas de tanto jalarlas por mi frustración!!!
    Un beso guapo...

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  2. A veces, buscar flores para una persona querida, puede convertirse en algo muy peligroso. Aunque no lo parezca, ni lo sea, es una metáfora de lo difícil del amor.

    Un beso

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  3. Jajaja
    Eso es humor y lo demás son tonterias
    Lo primero-siempre se tiene uno de reserva. Lo digo pa no tener que ir a la farmacia en plena noche y desde un cementerio.
    Que bueno el diálogo!!
    Que ironía!!!
    Que todo!!!

    Ains.
    Esta entrega es .Cómo te diría yo...¿Genial?
    Muacks

    A la espera de nuevos acontecimientos

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  4. bueno, bueno, estimado amigo, qué estupendo que haya un periodista, yo creo que dan mucho juego en todos los relatos.
    A ver que pasa.

    Un saludito.

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  5. Vaya, eso es lo que tienen los excesos, nocturnos o de cualquier índole.

    Besos orgiásticos.

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  6. Butherfly:
    Te mando unas cuantas legañas de este fin de semana para que tengas, que a esto le queda un trozo todavía.

    Alma:
    Y tanto. Buscarlas, escogerlas, entregarlas, acertar, equivocarse. Hemos perdido el lenguaje de las flores, y me temo, que también el del amor.
    A todo esto, las flores son el título de este relato y la clave de todo.

    Nikté:
    Tú sí que eres humor, pero haz caso de uno de mis consejos: no olvides nunca las aspirinas en el bolso (y no lo digas jamás)

    Lumons:
    Me temo que el periodista ya no dará mucho juego.

    Ella:
    Gracias por tu visita. Los excesos vienen bien de vez en cuando.

    Besos y abrazos.

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  7. Primero unas flores aparecen misteriosamente en la tumba, y más tarde un hombre desaparece misteriosamente dejando flores. No sé yo si querría esas flores...


    Encantada de estar por aquí. Apasionada de los relatos cortos me froto las manos al descubrirte, pues la originalidad y la sencillez en la narración son cualidades que conviene no pasar por alto. Los iré leyendo poco a poco, no me queda la menor duda.

    Un beso.

    PD.- Sí, cierta vez me tropecé con un cartógrafo,...

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  8. jijijijijiji. Poco a poco voy cojiendo el hilo.
    Besotes.

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  9. sitapepis9:56 a. m.

    ¡Coño, Juanjo! La verdad es que hace siglos que no tenemos contacto, pero me sorprende saber que hayas sabido de la existencia de mi blog. A lo mejor si me pongo y voy escribiendo un poco más podemos volver a los viejos tiempos de los speis.

    Qué cabrón el tío, que no le dice que el tal Sergio tiene la pata pero bien estirá. Por muy puti que sea la otra.

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  10. mmm que directa esta chica no? que forma de abrirse y contar detalles.. digamos, totalmente innecesarios... me preguntó a donde nos llevará esta extraña conversación.
    volveré pronto porque me he quedado con ganas de más; ya sabes con mono y eso.
    un beso encanto.

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