
Nunca acepto una última copa, pero ese día hice una excepción.
Los siempres y los nuncas están para no cumplirlos, y ella sabía cómo cambiar un no por un sí.
- Una copa más. Bebe conmigo.- susurraba.
El rojo de sus labios se confundía con el cereza del vino.
- Venga. Sólo una copita más. Lo estás deseando.- miraba con deseo.
Sus pupilas se convertían en fascinantes caleidoscopios.
- La última y nos vamos. Lo prometo.- decía equívoca.
Su blanco cuello se descubría de los dorados rizos.
Anulada mi voluntad por sus encantos incumplí mi promesa: bebí de la copa.
Sus labios se confundieron con su pelo, con su cuello, con el vino.
Todo se mezcló en un torbellino gris difuso, mareante, turbio.
Mi torpe lengua apenas consiguió balbucear su nombre:
- Lucrecia...
En efecto, fue mi última copa.
Incorregibles estos Borgia!!.
ResponderEliminarNut.
En muchas ocasiones se debería evitar esa última copa... Saludos!!
ResponderEliminarUy lo que daría por tomar esa última copa con él...
ResponderEliminarBesicos
Está claro que después de esa copa había mejores cosas que hacer como para volver a beber... :)
ResponderEliminarBesos
¿Para qué te fías de Lucrecia con ese currículum que se gasta la familia?
ResponderEliminarY a mi que las copas me sientan fatal...ays.
ResponderEliminarBesitos
Plas, plas, plas ... señor, se ha lucido. Genial!!!
ResponderEliminarVeo que además, hemos dejado el alcohol ;)
Muy bueno. Como siempre.
ResponderEliminarBesos.
Anónimo1
un final muy impactante, algo que no es facil de conseguir.
ResponderEliminarbicos,
Aldabra
Ainsssss.... ¡Si es que hay amores que matan! Me lo decía mi abuelito, me lo decía mi papa: "hijo nunca te fies de las mujeres que te ofrezcan cosas por la cara... en especial, claro, si se llaman Lucrecia..."
ResponderEliminarAhhh, la Lucreeee!
ResponderEliminarSí, sí, esa que justo hasta el día anterior todos llamaban Santa Lucre, virgen y mártir! Por lo buenaza que era....ayyy....
Pero mira, crecemos, perdemos la inocencia, ganamos en picardía y maldad, y luego zás, nos da la paranoia de meter veneno en copas de vino.
Si ejjj que...qué malo es hacerse mayorrrr!
Ha sido genial!
Sotto Voce
siempre consigues atraparme en tus relatos... vaya don que tienes mi amigo!!!
ResponderEliminarBesines
La magia de mezclar la última copa con el primer beso. Me gusta como lo cuentas.
ResponderEliminarSAbes latin?
ResponderEliminarO en su defecto, italiano?
Ego sum....
sotto voce...
ego sum.
Sólo espero que el deja vu no haya sido demasiado desagradable!
Un beso!
Äfrica
Pasaba visitando blogs y este realmente me gustó mucho. Mis felicitaciones, y promesas de futuras visitas más :-)
ResponderEliminarHa sido solo la ultima copa con Lucrecia... por una excepción tuya... pero no será la última vez con Lucrecia...
ResponderEliminarBesos.
Ego sum = Yo soy
ResponderEliminarSotto voce = en voz baja, en secreto
:)
:)
:)
Eso te pasa por fiarte de una mujer. Me ha encantado. Un besote.
ResponderEliminaruff, Juanjo.
ResponderEliminarParece que la última copa es peligrosa (y la foto muy sugerente...).
Creo que a partir de hoy siempre
me quedaré en la penúltima por lo que pueda pasar.
Saludos!!
Es la primera vez que te leo y saboreo de aromas y colores.
ResponderEliminarAlgo ha ido cambiando en ti y es me gusta.
Por cierto de deje respuestas a tus preguntas.
Ains,el color cereza del vino, si es que lo veo, lo huelo
Que no era a eso bobito, era la pregunta de por que se escribe
ResponderEliminarJajajaja
A ti te ha sentao mu mal el vino o fue la Lucrecia?
Muacks
Buenísimo :) Hasta puedo leer cosas que no has escrito.
ResponderEliminarUn abrazo
Gracias a todos por vuestros comentarios. Esta vez, y tras un fallido intento, no puedo responderos personalmente a cada uno como tengo costumbre.
ResponderEliminarLo siento.